El Mar Menor, uno de los espacios naturales, culturales y turísticos más singulares del Mediterráneo, atraviesa una situación ambiental delicada que exige responsabilidad no solo en su gestión, sino también en la forma en que se comunica su realidad. Los mensajes catastrofistas y exagerados no solo distorsionan el problema, sino que ponen en riesgo el trabajo de miles de familias y empresas del sector turístico que durante años han apostado por un modelo sostenible y responsable.
“Cuidar el Mar Menor también es cuidar su imagen. La comunicación responsable es clave para proteger no solo su ecosistema, sino también la economía y el empleo que dependen de él”, señalan desde el sector turístico de la Costa Cálida.
La imagen turística, un activo frágil
La reputación de un destino turístico se construye con esfuerzo, inversión y tiempo, pero puede deteriorarse en cuestión de días por mensajes negativos o enfoques alarmistas.
El Mar Menor y la Costa Cálida son hoy un referente del turismo náutico, deportivo, familiar y sostenible, gracias a la colaboración público-privada entre el Instituto de Turismo de la Región de Murcia (Itrem) y Hostetur-Estación Náutica de la Costa Cálida dentro del marco del Turismo Azul.
Sin embargo, la difusión de informaciones sin matices o sin el contexto adecuado puede generar un daño directo en la economía del destino: cancelaciones, pérdida de reservas y desconfianza por parte de los visitantes.
Cada mensaje impreciso se traduce en un golpe a un sector que sigue ofreciendo experiencias de gran valor y calidad.
El turismo, aliado de la recuperación ambiental
El sector turístico no es parte del problema, sino parte activa de la solución.
En los últimos años, las empresas locales han impulsado medidas para reducir su huella ecológica, fomentar la educación ambiental y apoyar iniciativas de limpieza y conservación del litoral.
El turismo sostenible y responsable contribuye así a la recuperación del Mar Menor, reforzando su valor ambiental y social.
“Cada visitante que llega con respeto y sensibilidad ambiental ayuda a regenerar la imagen del Mar Menor y a mantener viva su economía local”, destacan representantes del sector.
Responsabilidad institucional y comunicación constructiva
Las administraciones públicas, los partidos políticos y los medios de comunicación tienen un papel fundamental en esta tarea. Informar sobre la situación ecológica del Mar Menor es necesario, pero hacerlo con prudencia, rigor y sentido constructivo es esencial para evitar efectos colaterales devastadores sobre el turismo y la cohesión social del territorio.
El discurso sobre el Mar Menor debe centrarse en soluciones, colaboración y esperanza, no en mensajes alarmistas que perjudiquen la imagen de un destino que representa innovación, regeneración y compromiso ambiental.
Cuidar la imagen del Mar Menor es cuidar el empleo, la economía y el futuro de toda una comarca. Convertirlo en un símbolo de sostenibilidad y convivencia entre naturaleza y desarrollo es el mejor camino para asegurar su futuro y el de las generaciones que viven y trabajan en torno a él.



